
Un avión a reacción se mueve porque expulsa gases hacia atrás a alta velocidad, y esa acción genera una fuerza opuesta que lo propulsa hacia delante. Es la tercera ley de Newton aplicada a la aviación. A lo largo de este contenido entenderás cómo funciona ese proceso, qué componentes lo hacen posible y por qué los motores modernos son tan distintos a los primeros reactores.

¿Qué es un avión a reacción?
Un avión a reacción es una aeronave propulsada por uno o más motores que generan empuje expulsando un chorro de gases a alta velocidad hacia la parte trasera. Ese chorro produce, según la tercera ley de Newton, una fuerza igual y opuesta que impulsa el avión hacia delante.
El término motor a reacción engloba distintos tipos de propulsión, pero todos comparten el mismo principio: acelerar una masa de aire o gas y expulsarla para generar movimiento. Esta tecnología reemplazó progresivamente a los motores de pistón en la aviación comercial y militar a partir de la segunda mitad del siglo XX.
A diferencia de un motor de automóvil, que convierte la energía en rotación mecánica, un motor a reacción convierte la energía de la combustión directamente en empuje. Por eso permite alcanzar velocidades y altitudes que los motores de pistón nunca lograron.
La tercera ley de Newton aplicada al vuelo
La tercera ley de Newton establece que toda acción produce una reacción igual en magnitud y opuesta en dirección. En un avión a reacción, la acción es la expulsión de gases hacia atrás y la reacción es el empuje que mueve la aeronave hacia delante.
Puedes visualizarlo con un globo inflado al que sueltas sin anudar: el aire sale con fuerza por la abertura y el globo sale disparado en sentido contrario. Un motor a reacción hace exactamente eso, pero de forma controlada, continua y a escala industrial.
«Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y de sentido contrario.» — Isaac Newton, Principia Mathematica, 1687.
Las cuatro fases del motor a reacción
Todo motor a reacción sigue un ciclo conocido como ciclo de Brayton, que se divide en cuatro fases secuenciales. Este ciclo se repite de forma continua mientras el motor está en funcionamiento.
Admisión: la entrada del aire
La fase de admisión es la primera del ciclo. El motor aspira aire del exterior a través de su entrada delantera. La cantidad de aire que ingresa depende de la velocidad del avión y del diseño de la toma de aire.
En los motores turbofán, un gran ventilador frontal es el responsable de capturar ese flujo de aire. En vuelo de crucero, un avión comercial puede procesar cientos de kilogramos de aire por segundo.
Compresión: aumentar la presión del flujo
El aire captado pasa al compresor, un conjunto de paletas giratorias que aumentan progresivamente la presión del flujo. Cuanto mayor es la presión, más energía química puede liberar el combustible en la siguiente fase.
Los compresores modernos pueden elevar la presión del aire hasta 40 veces respecto a la presión atmosférica. Este proceso eleva también la temperatura del aire antes de que llegue a la cámara de combustión.
Combustión: donde nace el empuje
En la cámara de combustión, el aire comprimido se mezcla con combustible —queroseno en aviación comercial, conocido como JET-A1— y la mezcla se enciende. La combustión es continua, no en explosiones intermitentes como en un motor de pistón.
Las temperaturas dentro de la cámara de combustión pueden superar los 1.500 °C. Los materiales que conforman esta sección deben resistir ese calor extremo sin deformarse, lo que exige aleaciones y cerámicas de ingeniería avanzada.
Escape: el gas que impulsa el avión
Los gases producidos en la combustión salen del motor a gran velocidad a través de la tobera. Esa salida rápida de masa gaseosa es la que genera el empuje, según el principio de acción y reacción ya mencionado.
Antes de escapar, los gases pasan por la turbina, que extrae parte de su energía para mover el compresor y mantener el ciclo activo. Solo la energía sobrante se destina a producir empuje directo.
¿Cómo genera empuje un motor a reacción?
El empuje es la fuerza que mueve el avión hacia delante. Se genera cuando el motor expulsa una masa de gas a mayor velocidad de la que entró. Cuanto más rápido y masivo sea ese chorro, mayor es el empuje resultante.
La relación entre el flujo de masa, la velocidad de salida y el empuje se expresa mediante el principio de cantidad de movimiento. En términos simples: empuje = flujo de masa × (velocidad de salida − velocidad de entrada).
Por eso los motores turbofán modernos están diseñados para mover grandes cantidades de aire a velocidades moderadas en lugar de pequeñas cantidades a velocidades extremas. Esa estrategia consume menos combustible para generar el mismo empuje.
Partes principales de un motor a reacción
Conocer los componentes del motor permite entender por qué cada fase del ciclo es necesaria y cómo se relacionan entre sí las distintas partes de la máquina.
El compresor
El compresor es un conjunto de ruedas con paletas que giran a alta velocidad. Cada etapa aumenta progresivamente la presión del aire. Los compresores modernos tienen entre 10 y 20 etapas y son uno de los componentes más costosos de fabricar.
Existen dos tipos principales: el compresor centrífugo, que utiliza fuerza centrífuga para comprimir el aire, y el compresor axial, más eficiente y presente en la mayoría de los motores comerciales modernos.
La cámara de combustión
La cámara de combustión es donde el calor entra en el ciclo. El combustible se inyecta en forma de fina neblina y se mezcla con el aire comprimido. La llama se mantiene estable gracias a un diseño que controla el flujo de aire en distintas zonas de la cámara.
Las paredes internas de la cámara están fabricadas con superaleaciones de níquel y recubrimientos cerámicos que soportan temperaturas imposibles para el acero convencional. El sistema de refrigeración de la cámara es, en sí mismo, una obra de ingeniería.
La turbina y la tobera
La turbina extrae energía de los gases calientes que salen de la cámara de combustión. Esa energía mueve el eje que, a su vez, impulsa el compresor. Es el elemento que cierra el ciclo y lo hace autosostenible durante el vuelo.
La tobera es la salida del motor. Su geometría acelera los gases antes de expulsarlos, maximizando el empuje. En aviones militares con postcombustión, la tobera puede ajustarse para gestionar mayores flujos de gas a mayor temperatura.
Tipos de motores a reacción en aviación
No todos los motores a reacción funcionan igual ni sirven para los mismos propósitos. La familia de motores de turbina incluye varios diseños que se diferencian en cómo convierten la energía en empuje o en potencia mecánica.
Turborreactor (turbojet)
Es el diseño más antiguo y más simple de la familia. Todo el empuje proviene del chorro de gases expulsados por la tobera. Ofrece excelente rendimiento a altas velocidades, pero es ruidoso y consume mucho combustible a velocidades subsónicas.
Hoy se usa principalmente en aviones de combate y en aplicaciones donde la velocidad prima sobre la eficiencia. El primer avión operativo con este motor, el Messerschmitt Me 262, voló en 1944.
Turbofán (turbofan)
El turbofán añade un gran ventilador frontal que divide el aire en dos flujos. El flujo primario pasa por el núcleo del motor y el flujo secundario —o flujo derivado— rodea el núcleo y se expulsa directamente. Este segundo flujo genera hasta el 80 % del empuje total con mucho menos consumo.
Es el motor estándar de la aviación comercial moderna. Los Airbus A320, Boeing 737 y Boeing 787 lo usan porque ofrece mayor eficiencia, menor ruido y menores emisiones que el turborreactor clásico. La propulsión espacial y la aeronáutica comparten avances en materiales derivados de este desarrollo.
Turbohélice y turboeje
El turbohélice usa el núcleo de un motor a reacción para mover una hélice exterior. Alrededor del 80–85 % de la energía del motor se destina a la hélice y solo el resto sale como chorro. Es muy eficiente a velocidades moderadas, por lo que predomina en aviación regional y de carga.
El turboeje funciona de forma similar, pero en lugar de una hélice, mueve un rotor. Es el motor estándar de los helicópteros. Toda la energía útil del ciclo se convierte en potencia mecánica, sin empuje directo por chorro.
| Tipo de motor | Empuje principal | Uso habitual | Velocidad óptima |
|---|---|---|---|
| Turborreactor | Chorro de gases | Aviones de combate | Supersónica (Mach 2+) |
| Turbofán | Ventilador + chorro | Aviación comercial | Subsónica (Mach 0,8–0,9) |
| Turbohélice | Hélice exterior | Aviación regional | Hasta 600 km/h |
| Turboeje | Potencia mecánica | Helicópteros | Baja velocidad |
¿Qué fuerzas actúan sobre un avión en vuelo?
Para que un avión vuele de forma estable, cuatro fuerzas deben mantenerse en equilibrio. El motor es responsable de una de ellas, pero las otras tres son igual de determinantes para el vuelo.
Empuje y arrastre
El empuje es la fuerza que genera el motor hacia delante. El arrastre es la resistencia que opone el aire al movimiento del avión. En vuelo de crucero, empuje y arrastre se igualan, lo que mantiene la velocidad constante sin aceleración ni desaceleración.
Reducir el arrastre es uno de los objetivos principales del diseño aerodinámico de una aeronave. Cada reducción en el arrastre se traduce directamente en menor consumo de combustible para el mismo empuje.
Sustentación y peso
La sustentación es la fuerza que el ala ejerce hacia arriba. Se genera porque la forma del ala —su perfil aerodinámico— hace que el aire que pasa por encima viaje más rápido que el que pasa por debajo, creando una diferencia de presión que eleva el avión.
El peso actúa siempre hacia abajo debido a la gravedad. Para que el avión se mantenga en altitud, la sustentación debe igualar o superar al peso. Las estructuras aeronáuticas están diseñadas para ser lo más ligeras posible precisamente por esta razón.
Diferencia entre un motor a reacción y un motor de pistón
Los motores de pistón, similares a los de un automóvil, funcionan con combustiones intermitentes dentro de cilindros. Cada explosión mueve un pistón que, a través de un cigüeñal, convierte ese movimiento en rotación para accionar una hélice.
Un motor a reacción, en cambio, tiene una combustión continua y convierte esa energía directamente en un chorro de gases. No hay pistones, ni cigüeñal, ni movimientos alternativos. Por eso puede operar a velocidades de rotación y temperaturas muy superiores a las de cualquier motor de pistón.
Breve historia del motor a reacción
Los fundamentos teóricos de la propulsión a chorro existían desde el siglo XVII, pero fue en los años 30 del siglo XX cuando se materializaron en motores funcionales. Los ingenieros Frank Whittle en Reino Unido y Hans von Ohain en Alemania desarrollaron de forma independiente los primeros motores a reacción operativos.
El Heinkel He 178, el primer avión propulsado exclusivamente por turborreactor, voló el 27 de agosto de 1939. Solo cinco años después, el Messerschmitt Me 262 entró en servicio como el primer caza a reacción operativo de la historia.
A partir de los años 50, la aviación civil adoptó esta tecnología. El de Havilland Comet, en 1952, fue el primer avión de pasajeros a reacción en servicio regular. Desde entonces, los motores han evolucionado hacia turbofanes cada vez más silenciosos, eficientes y con menores emisiones. La ingeniería aeroespacial moderna sigue perfeccionando este ciclo que, en esencia, funciona igual que hace ochenta años.
Comprender esta evolución también ayuda a distinguir los campos que la hacen posible. La diferencia entre ingeniería aeronáutica y aeroespacial marca qué parte del desarrollo tecnológico corresponde a cada disciplina.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un motor a reacción y cómo funciona?
Un motor a reacción es un tipo de motor que genera empuje expulsando un chorro de gases a alta velocidad. Su funcionamiento se basa en el ciclo de Brayton, que consta de cuatro fases: admisión del aire exterior, compresión mediante un compresor de paletas, combustión continua con queroseno y expulsión de los gases calientes a través de la tobera. La fuerza de empuje surge como consecuencia directa de la tercera ley de Newton: al expulsar masa gaseosa hacia atrás, el motor genera una fuerza opuesta que impulsa el avión hacia delante. Este principio se aplica tanto a turborreactores como a turbofanes, los tipos más comunes en la aviación actual.
¿Por qué los aviones comerciales usan motores turbofán y no turborreactores?
Los aviones comerciales modernos usan motores turbofán porque son más eficientes a las velocidades y altitudes de crucero habituales (entre 800 y 900 km/h, a unos 10.000–12.000 metros de altitud). Un turbofán mueve un gran volumen de aire a velocidad moderada gracias a su ventilador frontal, lo que consume menos combustible que un turborreactor clásico para generar el mismo empuje. Además, producen menos ruido y menos emisiones de CO₂ por pasajero transportado. El turborreactor, aunque más simple y potente a velocidades supersónicas, resulta demasiado ruidoso e ineficiente para rutas comerciales a velocidades subsónicas.
¿Cuántas fases tiene el ciclo de un motor a reacción?
El ciclo de un motor a reacción tiene cuatro fases bien definidas, que en conjunto forman el llamado ciclo de Brayton. La primera es la admisión, en la que el motor capta aire del entorno. La segunda es la compresión, donde ese aire se eleva a altas presiones mediante el compresor. La tercera es la combustión, en la que el combustible se quema de forma continua con el aire comprimido, generando gases a temperaturas muy elevadas. La cuarta y última es el escape, donde esos gases abandonan el motor a alta velocidad a través de la tobera, generando el empuje que propulsa el avión.
¿Qué ley física explica el funcionamiento de un avión a reacción?
El funcionamiento de un avión a reacción se explica principalmente por la tercera ley del movimiento de Isaac Newton, enunciada en 1687: «Toda acción produce una reacción igual en magnitud y opuesta en dirección». Al expulsar gases hacia atrás a alta velocidad, el motor genera una fuerza opuesta que impulsa el avión hacia delante. Esta misma ley explica por qué un globo vuela sin control cuando se suelta sin anudar. Además, el vuelo sostenido también depende del principio de Bernoulli, que explica cómo la forma del ala genera sustentación al provocar diferencias de presión en el flujo de aire.
¿A qué temperatura trabaja el interior de un motor a reacción?
El interior de un motor a reacción alcanza temperaturas extremas, especialmente en la cámara de combustión y en las primeras etapas de la turbina. La temperatura de los gases en la cámara de combustión puede superar los 1.500 °C y, en algunos diseños avanzados, llegar hasta los 1.700 °C. Para soportar esas condiciones, los fabricantes utilizan superaleaciones de níquel con recubrimientos cerámicos y sistemas de refrigeración que hacen circular aire frío por canales internos de las paletas de la turbina. Sin esos sistemas de gestión térmica, los componentes metálicos se fundirían en segundos.
¿Cuál es la diferencia entre turborreactor y turbofán?
La diferencia principal radica en cómo cada motor genera su empuje. Un turborreactor produce todo su empuje mediante el chorro de gases expulsados por la tobera, lo que lo hace muy potente a altas velocidades, pero ineficiente y ruidoso por debajo de Mach 2. Un turbofán añade un gran ventilador frontal que divide el flujo de aire en dos caminos: uno pasa por el núcleo del motor y otro lo rodea exteriormente. Este flujo secundario aporta hasta el 80 % del empuje total con un consumo mucho menor. Por eso el turbofán domina la aviación comercial y el turborreactor persiste principalmente en aviones militares de alta velocidad.
¿Pueden los aviones a reacción volar sin oxígeno atmosférico?
No. Los aviones a reacción convencionales —turborreactores, turbofanes y turbohélices— dependen del oxígeno del aire para llevar a cabo la combustión. Por eso no pueden operar fuera de la atmósfera terrestre. Los motores cohete, en cambio, llevan su propio oxidante a bordo y no necesitan aire exterior, lo que les permite funcionar en el vacío del espacio. Esa es una de las diferencias fundamentales entre la propulsión aeronáutica y la propulsión espacial: los cohetes son autónomos en oxidante, mientras que los reactores dependen del entorno atmosférico para funcionar.
¿Qué combustible usan los aviones a reacción?
Los aviones a reacción civiles usan principalmente queroseno de aviación, conocido como JET-A1 en la mayoría del mundo y Jet-A en Estados Unidos. Es un derivado del petróleo similar al gasoil, pero refinado con mayor pureza y con aditivos específicos para evitar la congelación a las temperaturas de gran altitud, que pueden bajar de −50 °C. Los aviones militares usan variantes como el JP-8. Desde hace años, la industria trabaja en combustibles de aviación sostenibles (SAF, por sus siglas en inglés), producidos a partir de biomasa o procesos sintéticos, que podrían reducir significativamente las emisiones netas de CO₂ del sector.

Conclusión
Un avión a reacción vuela porque un motor convierte combustible en un chorro de gases que, al salir a alta velocidad, genera la fuerza opuesta que lo mueve hacia delante. Todo el sistema descansa sobre una ley física enunciada hace más de tres siglos y un ciclo de cuatro fases que no ha cambiado en lo esencial desde los primeros reactores.
Ahora que conoces las fases del ciclo de Brayton, las diferencias entre turborreactor y turbofán, y las cuatro fuerzas que equilibran el vuelo, puedes ver cualquier avión comercial con otra perspectiva. Ese conocimiento base te permite avanzar hacia temas más específicos —como el diseño de compresores, los materiales de turbina o la aerodinámica de perfiles— con una base sólida bajo los pies.
Si este tema te genera más preguntas, en este sitio web encontrarás otros contenidos sobre ingeniería aeroespacial que te ayudarán a seguir construyendo ese entendimiento, paso a paso, sin dar nada por supuesto.
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