
La NASA tiene activas en 2025 y 2026 más de una docena de misiones simultáneas. Algunas ya dieron resultados históricos, como Artemis II, que llevó astronautas a órbita lunar por primera vez en más de 50 años. Otras aún están en camino, pero sus objetivos son igual de ambiciosos: explorar lunas heladas, mapear galaxias y preparar el camino hacia Marte.

¿Qué misiones tiene activas la NASA en 2025 y 2026?
La NASA no opera de forma lineal. Mientras una misión despega, otras ya llevan años en el espacio recogiendo datos, y algunas más se preparan en tierra para lanzarse en los próximos meses. En 2025 y 2026, la agencia mantiene activas simultáneamente misiones tripuladas, sondas planetarias, observatorios astronómicos y exploradores lunares robóticos. Cada uno responde preguntas distintas, pero todos forman parte de una estrategia científica que apunta más allá de la órbita terrestre.
Entender qué hace la NASA hoy implica reconocer que su actividad no se concentra en un solo proyecto. En este período operan al mismo tiempo misiones de exploración del sistema solar, estudios del Sol, mapeos del universo profundo y preparativos para que los humanos vuelvan a pisar la Luna. Si te acercas a este tema por primera vez, lo más útil es organizarlas por objetivo: qué buscan, dónde están y qué han logrado hasta ahora.
Misiones en curso frente a misiones programadas
Una misión «en curso» es aquella cuya nave ya está en el espacio y operativa, enviando datos o desplazándose hacia su destino. Una misión «programada» es la que tiene fecha de lanzamiento confirmada o estimada, pero todavía no ha despegado. En 2025 y 2026 conviven ambas categorías: Europa Clipper ya viaja hacia Júpiter, mientras que el telescopio Nancy Grace Roman completó su ensamblaje y espera su lanzamiento previsto para septiembre de 2026. Conocer esta distinción evita confundir resultados ya obtenidos con expectativas futuras.
¿Cuántas misiones maneja la NASA al mismo tiempo?
La respuesta varía según cómo se cuenten, pero en términos operativos, la NASA gestiona al mismo tiempo decenas de misiones activas. Solo en el período 2025–2026 destacan por su relevancia científica o mediática al menos doce proyectos de primer nivel, que incluyen misiones al Sol, la Luna, Marte, Júpiter y el universo profundo. Esto es posible gracias a la combinación de financiamiento propio de la agencia, alianzas con empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, y colaboraciones con agencias espaciales internacionales como la ESA y la CSA.
Artemis II: el regreso humano a órbita lunar
El 1 de abril de 2026, la NASA lanzó la misión Artemis II desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, marcando el primer vuelo tripulado hacia la Luna en más de cincuenta años. La nave Orión, impulsada por el cohete SLS, transportó a cuatro astronautas en una travesía de diez días que incluyó una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna. El amerizaje se realizó con éxito el 10 de abril en el océano Pacífico, frente a las costas de California, validando sistemas que ningún vuelo previo del programa había puesto a prueba con seres humanos a bordo.
Este vuelo es parte del programa Artemis, la apuesta de la NASA para establecer una presencia humana sostenida en la Luna y, eventualmente, lanzar misiones tripuladas hacia Marte. Si quieres conocer más sobre el contexto histórico de este tipo de programas, puedes revisar las misiones espaciales más importantes de la historia para entender la escala de lo que Artemis representa.
Tripulación, lanzamiento y resultado de la misión
La tripulación de Artemis II estuvo compuesta por cuatro personas: Reid Wiseman como comandante, Victor Glover como piloto, Christina Koch como especialista de misión y Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense, también como especialista de misión. Durante los diez días de misión, los astronautas verificaron el funcionamiento de los sistemas de soporte vital, navegación y comunicaciones de la nave Orión en el entorno real del espacio profundo, algo que el vuelo no tripulado de Artemis I en 2022 no pudo confirmar por sí solo.
¿Qué validó Artemis II de cara a futuras misiones?
El objetivo de Artemis II no era aterrizar en la Luna, sino confirmar que la nave y sus sistemas son seguros para llevar humanos más allá de la órbita terrestre baja. Los datos recogidos durante la misión alimentarán directamente el diseño operativo de Artemis III, que tiene como meta hacer que astronautas pongan pie en la superficie lunar, específicamente cerca del Polo Sur, donde se cree que existe hielo de agua atrapado en cráteres en sombra permanente. Ese recurso es esencial para producir oxígeno y combustible en el sitio, lo que haría las misiones futuras mucho más autónomas y sostenibles.
«Con la misión Artemis II completada, la atención se centra ahora con confianza en el ensamblaje de Artemis III y en los preparativos para regresar a la superficie lunar, establecer una base y no volver a abandonar la Luna jamás.» — NASA, mayo de 2026
Las misiones de exploración del sistema solar
Mientras el programa Artemis acaparaba titulares, otras misiones de la NASA continuaban su trabajo en silencio a millones de kilómetros de la Tierra. Tres de ellas destacan por sus objetivos científicos y el alcance de sus instrumentos: Europa Clipper, Parker Solar Probe e IMAP. Cada una explora un rincón distinto del sistema solar con preguntas muy específicas que, respondidas, cambiarán la comprensión que tenemos de nuestro vecindario cósmico. La exploración espacial actual tiene precisamente en estas misiones algunos de sus representantes más ambiciosos.
Europa Clipper y la búsqueda de vida en la luna de Júpiter
Europa Clipper fue lanzada en octubre de 2024 y actualmente viaja hacia Júpiter, donde llegará en 2030 para realizar 49 sobrevuelos de Europa, la luna del planeta que más interés despierta entre los astrobiólogos. Bajo su corteza de hielo se cree que existe un océano líquido de agua salada con más volumen que todos los océanos de la Tierra combinados. La sonda lleva nueve instrumentos científicos, entre ellos un espectrógrafo ultravioleta, un radar de penetración y un analizador de polvo, que estudiarán si ese océano tiene las condiciones químicas y energéticas necesarias para albergar formas de vida. En diciembre de 2025, Europa Clipper ya aportó datos relevantes al observar el cometa interestelar 3I/ATLAS durante su paso por el sistema solar.
Parker Solar Probe: más cerca del Sol que ninguna otra nave
La Parker Solar Probe lleva activa desde 2018 y en 2025 realizó su 25.º sobrevuelo solar, acercándose a la corona del Sol a distancias que ninguna nave había alcanzado antes. Su objetivo principal es entender por qué la corona solar, que es la atmósfera exterior del Sol, alcanza temperaturas de millones de grados mientras la superficie visible es mucho más fría, una paradoja física que la astrofísica no había podido resolver con observaciones lejanas. Además de sus misiones primarias, la sonda documentó en octubre y noviembre de 2025 el paso del cometa interestelar 3I/ATLAS desde una posición privilegiada, tomando imágenes que los observatorios terrestres no podían obtener en ese momento por la geometría orbital.
IMAP y el límite exterior del sistema solar
IMAP, lanzada el 24 de septiembre de 2025, tiene como objetivo estudiar la heliosfera: la enorme burbuja de partículas cargadas que el Sol genera y que envuelve a todo el sistema solar, actuando como escudo frente a la radiación interestelar. La nave se posicionó en el punto L1, a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección al Sol, un lugar estable y privilegiado para observar el flujo de partículas solares. Los datos de IMAP ayudarán a comprender mejor cómo el Sol protege los planetas y qué ocurre exactamente en la frontera donde termina su influencia y comienza el espacio interestelar.
Nuevos ojos en el universo: misiones astronómicas
Más allá del sistema solar, la NASA trabaja en misiones diseñadas para mapear el cosmos a escalas que hasta ahora eran imposibles. En este período, dos proyectos sobresalen por sus objetivos complementarios: SPHEREx, que ya está en órbita y recopilando datos, y el telescopio Nancy Grace Roman, cuyo lanzamiento está previsto para septiembre de 2026 y que promete ser el observatorio infrarrojo más potente que la humanidad haya puesto en el espacio.
SPHEREx y el mapa espectral del cielo completo
SPHEREx fue lanzado en marzo de 2025 junto con la misión PUNCH y tiene un objetivo extraordinario por su alcance: cartografiar todo el cielo en 102 longitudes de onda del espectro infrarrojo. Durante sus dos años de misión planificados, recopilará datos de más de 450 millones de galaxias y más de 100 millones de estrellas de la Vía Láctea. Esta cantidad de información servirá para estudiar los orígenes del universo, el período de la reionización después del Big Bang y la distribución de moléculas orgánicas e hielo de agua en nubes de gas interestelares. Es una misión de inventario cósmico que ningún telescopio anterior habría podido completar en el mismo plazo de tiempo.
Telescopio Nancy Grace Roman: el sucesor panorámico del Hubble
El telescopio Nancy Grace Roman tiene un espejo principal de 2,4 metros de diámetro, idéntico en tamaño al del Hubble, pero con un campo de visión cien veces mayor. Esto significa que en una sola exposición puede fotografiar una región del cielo que al Hubble le llevaría cientos de imágenes cubrir. Su lanzamiento, originalmente previsto para 2027, fue adelantado a septiembre de 2026 gracias a que el proyecto superó las pruebas de vibración y vacío térmico antes de lo esperado y se mantuvo dentro del presupuesto asignado. Durante sus primeros cinco años de misión, se estima que recopilará 20.000 terabytes de datos sobre energía oscura, materia oscura, exoplanetas y estructura a gran escala del universo.
SPHEREx
Lanzado en marzo de 2025. Mapea todo el cielo en 102 longitudes de onda infrarrojas. Estudia más de 450 millones de galaxias.
Telescopio Roman
Previsto para septiembre de 2026. Campo de visión 100× mayor que el Hubble. Investigará energía oscura y exoplanetas.
PUNCH
Lanzado junto con SPHEREx. Cuatro satélites que rastrean el viento solar y las eyecciones de masa coronal desde la corona solar.
¿Qué papel tienen las empresas privadas en las misiones de la NASA?
Una de las transformaciones más importantes de la NASA en la última década es el modelo de trabajo con el sector privado. La agencia ya no fabrica ni opera todas sus naves: en múltiples misiones actúa como cliente, definiendo los objetivos científicos y los requisitos de seguridad, mientras empresas como SpaceX, Blue Origin, Intuitive Machines o Firefly Aerospace se encargan del diseño, construcción y operación de los vehículos. Esto no significa que la NASA pierda control, sino que delega la ingeniería de transporte para concentrar sus recursos en la ciencia y en los sistemas que las empresas privadas no pueden asumir por sí solas, como las naves tripuladas de largo alcance.
SpaceX, Blue Origin e Intuitive Machines como socios operativos
SpaceX aporta a la NASA el cohete Falcon Heavy para misiones de carga pesada, las cápsulas Dragon para rotaciones de tripulación en la Estación Espacial Internacional y el desarrollo del Starship como módulo de aterrizaje lunar para el programa Artemis. Blue Origin trabaja en el módulo de aterrizaje lunar Blue Moon, que podría usarse en misiones Artemis futuras. Intuitive Machines, por su parte, opera naves lunares dentro del programa CLPS y en 2025 logró uno de los primeros alunizajes comerciales exitosos de la historia reciente. La relación entre la NASA y estas empresas es contractual y sujeta a requisitos técnicos rigurosos, no una cesión de autoridad científica.
El programa CLPS y los alunizajes robóticos comerciales
CLPS, que corresponde a las siglas en inglés de Commercial Lunar Payload Services, es el programa mediante el cual la NASA contrata a empresas privadas para enviar cargas científicas a la superficie lunar sin usar sus propias naves. En 2025, dos vehículos comerciales lograron alunizar: Blue Ghost, de Firefly Aerospace, y Athena, de Intuitive Machines. Para 2026, la hoja de ruta contempla al menos cuatro misiones robóticas adicionales bajo este esquema. Estas naves llevan experimentos científicos, sensores de radiación, detectores de polvo lunar y equipos de prospección de agua, datos que la NASA necesita para planificar operaciones humanas sostenidas en la superficie.
Misiones lunares robóticas previstas para 2026
El regreso humano a la Luna requiere un trabajo previo extenso de reconocimiento robótico. Antes de que cualquier astronauta pise la superficie, la NASA necesita datos precisos sobre la composición del suelo, los niveles de radiación, la presencia de hielo y las condiciones térmicas en los sitios de aterrizaje candidatos. Por eso, en 2026 se han programado varias misiones no tripuladas que operan bajo el programa CLPS y que llevan instrumentos diseñados específicamente para responder esas preguntas antes de que lleguen los humanos.
Blue Ghost, Athena y la nueva generación de exploradores lunares
Blue Ghost, de Firefly Aerospace, y Athena, de Intuitive Machines, marcaron en 2025 un punto de inflexión en la exploración lunar comercial. Ambas naves lograron posarse en la superficie, aunque con resultados técnicos distintos. En 2026, Blue Origin tiene previsto enviar su módulo de alunizaje Mark 1 Endurance, que transportará carga científica y equipos de prospección. Astrobotic, por su parte, planifica una misión con su módulo Griffin que llevará más de 500 kilogramos de equipos, incluyendo el rover FLEX de Astrolab, lo que la convertiría en la mayor carga comercial jamás entregada en la Luna según estimaciones de la propia NASA.
¿Qué datos buscan recopilar estas naves en la superficie?
Los instrumentos que portan estas misiones robóticas tienen objetivos muy concretos. Algunos miden la temperatura del suelo lunar durante los ciclos de día y noche para determinar si los materiales de construcción pueden resistir esas variaciones extremas. Otros buscan confirmar la presencia y concentración de hielo de agua en el Polo Sur, un recurso que serviría para producir agua potable, oxígeno respirable e incluso hidrógeno para combustible de cohetes directamente en la Luna. También se estudian los niveles de radiación a los que estarán expuestos los astronautas en futuras misiones, dato crítico para el diseño de refugios y trajes extravehiculares.
La ruta hacia Marte: qué prepara la NASA más allá de la Luna
Marte es el horizonte a largo plazo de la NASA. Aunque no hay una misión tripulada al planeta rojo confirmada para 2025 ni 2026, la agencia sí tiene naves operativas en el planeta que recopilan datos indispensables para cuando ese momento llegue. Entender cómo funciona Marte hoy, qué recursos tiene y cómo fue su pasado geológico no es solo ciencia básica: es ingeniería de viabilidad para una misión futura con astronautas. La ingeniería aeroespacial que hace posible cada una de estas misiones robóticas es la misma disciplina que deberá resolver los desafíos de un viaje humano de nueve meses hacia Marte.
Perseverance y la recolección de muestras en el planeta rojo
El rover Perseverance continúa operativo en el cráter Jezero, un antiguo delta lacustre de Marte donde los científicos esperan encontrar rastros de vida microbiana antigua. Desde su llegada en febrero de 2021, Perseverance ha recogido y sellado decenas de tubos con muestras de roca y polvo marciano que quedaron depositados en la superficie, esperando ser recogidos por una misión futura de retorno de muestras. Este programa, conocido como Mars Sample Return, es uno de los proyectos científicos más complejos y costosos que la NASA ha planificado, aunque enfrenta revisiones presupuestarias que podrían modificar sus plazos en los próximos años.
¿Cómo las misiones actuales sientan las bases para Marte?
La lógica detrás del programa Artemis incluye a Marte como destino final. La NASA considera la Luna un entorno de entrenamiento y desarrollo tecnológico donde se pueden probar sistemas de soporte vital, trajes, vehículos de superficie y técnicas de producción de recursos in situ antes de arriesgarlos en un viaje de meses hacia el planeta rojo. Cada misión lunar exitosa reduce el margen de incertidumbre para Marte. Además, misiones como IMAP y Parker Solar Probe generan datos sobre el comportamiento del viento solar y la radiación espacial que son directamente aplicables al diseño de la protección radiológica que necesitarán los astronautas durante un viaje interplanetario.
Línea de tiempo: del programa Artemis a Marte
Preguntas frecuentes
¿Cuántas misiones tiene activas la NASA en 2025 y 2026?
La NASA gestiona de forma simultánea decenas de misiones, pero en términos de proyectos de alto perfil durante 2025 y 2026 destacan al menos doce: el programa Artemis con sus preparativos y el exitoso vuelo de Artemis II, Europa Clipper en tránsito hacia Júpiter, Parker Solar Probe en sobrevuelos solares, IMAP desde el punto L1, SPHEREx y PUNCH en órbita terrestre, el telescopio Nancy Grace Roman en preparación para lanzamiento, Perseverance en Marte y varias misiones CLPS con alunizajes robóticos comerciales. A eso se suman las rotaciones de tripulación en la Estación Espacial Internacional y múltiples misiones de observación de la Tierra en curso.
¿Cuál fue el resultado de la misión Artemis II?
Artemis II fue completada con total éxito. La misión despegó el 1 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy y regresó a la Tierra el 10 de abril tras diez días de vuelo que incluyeron una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna. Los cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— verificaron que los sistemas de la nave Orión, incluyendo el soporte vital, la navegación y las comunicaciones, funcionan correctamente en el entorno del espacio profundo. Fue el primer vuelo tripulado a órbita lunar desde el Apolo 17 en 1972, y uno de los eventos más relevantes de la historia reciente de la comparación con el Proyecto Apolo y sus logros principales resulta inevitable para entender la magnitud de este hito.
¿Cuándo llega Europa Clipper a la luna Europa de Júpiter?
Europa Clipper fue lanzada en octubre de 2024 y tiene prevista su inserción en órbita de Júpiter en abril de 2030. A partir de ese momento, realizará 49 sobrevuelos de Europa, la luna del planeta que más interesa a los científicos por la posibilidad de que su océano subsuperficial albergue vida. Antes de llegar, la sonda ya ha demostrado su utilidad científica al participar en la observación del cometa interestelar 3I/ATLAS en 2025 junto a otras misiones de la agencia, lo que confirma el correcto funcionamiento de sus instrumentos durante el tránsito.
¿Qué es el telescopio Nancy Grace Roman y cuándo se lanza?
El telescopio espacial Nancy Grace Roman es el próximo gran observatorio infrarrojo de la NASA, diseñado para combinar la resolución del Hubble con un campo de visión cien veces mayor. Su nombre honra a Nancy Grace Roman, la primera astrónoma jefa de la agencia y una de las figuras clave detrás del desarrollo del telescopio espacial Hubble. Tras superar las pruebas de integración en el Centro Goddard antes de lo previsto, su lanzamiento fue adelantado a principios de septiembre de 2026 a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX. Durante su misión primaria de cinco años, se espera que estudie la energía oscura, detecte cientos de miles de exoplanetas y mapee la distribución de materia en el universo a escalas nunca antes cubiertas.
¿Qué hace la sonda Parker Solar Probe actualmente?
Parker Solar Probe continúa su serie de sobrevuelos solares, acercándose progresivamente a la corona del Sol en cada pasada. En septiembre de 2025 completó su 25.º sobrevuelo, y los datos recopilados contribuyen a entender la física de la corona solar, el origen del viento solar y los mecanismos detrás de las eyecciones de masa coronal. Además de su misión principal, la sonda participó en la observación del cometa interestelar 3I/ATLAS en octubre y noviembre de 2025, aportando imágenes desde una posición orbital que ningún telescopio terrestre podía ocupar en ese momento. Es una de las misiones científicas de más larga duración y mayor productividad en la historia reciente de la agencia.
¿En qué consiste el programa CLPS de la NASA?
CLPS (Commercial Lunar Payload Services) es el programa mediante el cual la NASA contrata a empresas privadas para entregar instrumentos científicos y tecnologías experimentales en la superficie lunar sin depender de sus propios vehículos de aterrizaje. En lugar de desarrollar una nave lunar propia, la agencia define qué experimentos quiere enviar y paga a empresas como Intuitive Machines, Firefly Aerospace, Astrobotic y Blue Origin para que diseñen, construyan y operen los módulos de aterrizaje. Este modelo acelera la cadencia de misiones lunares y reduce costos, aunque también implica que la NASA asume ciertos riesgos técnicos asociados al éxito de cada empresa contratista.
¿Tiene la NASA alguna misión prevista hacia Marte con tripulación?
A mayo de 2026, la NASA no tiene una fecha confirmada para una misión tripulada a Marte, pero el objetivo existe dentro de la hoja de ruta oficial de la agencia. El plan vigente establece que primero debe consolidarse la presencia humana sostenida en la Luna a través del programa Artemis, probando allí los sistemas de soporte vital, propulsión y producción de recursos que se necesitarán en un viaje de nueve meses hacia el planeta rojo. Los datos que generan misiones como Perseverance, IMAP y Parker Solar Probe alimentan directamente esa planificación futura. No hay una fecha pública oficial, pero la planificación técnica para ese viaje ya está en marcha.
¿Qué es el programa Artemis y cuál es su objetivo final?
El programa Artemis es la iniciativa de la NASA para establecer una presencia humana sostenida en la Luna y, desde ahí, preparar la exploración de Marte. A diferencia del Proyecto Apolo y sus logros principales, que tenía como meta llegar y regresar, Artemis apunta a quedarse: construir una estación espacial en órbita lunar llamada Gateway, establecer una base en el Polo Sur donde haya agua en forma de hielo y desarrollar la tecnología necesaria para ir más lejos. Artemis II fue el primer vuelo tripulado del programa; Artemis III tendrá como objetivo hacer que astronautas pisen la superficie lunar por primera vez desde 1972, y las misiones siguientes irán consolidando esa infraestructura de forma progresiva.

Conclusión
Las misiones de la NASA en 2025 y 2026 representan uno de los períodos más activos y variados en la historia de la agencia. No se trata de una sola gran apuesta, sino de una red de proyectos que trabajan en paralelo: algunos ya dieron resultados históricos, como Artemis II; otros están en pleno trayecto hacia sus destinos, como Europa Clipper; y algunos se preparan para despegar y redefinir lo que sabemos del universo, como el telescopio Nancy Grace Roman.
Si algo te llevas de todo lo que has leído aquí, es que la exploración espacial actual no funciona en etapas separadas, sino como un sistema interconectado donde cada misión alimenta a las siguientes. Los datos del Parker Solar Probe mejoran el diseño de escudos de radiación para viajes a Marte. Los alunizajes robóticos del programa CLPS preparan el terreno para los astronautas de Artemis. SPHEREx y el telescopio Roman ampliarán el mapa del cosmos que usarán las próximas generaciones de científicos. Todo está relacionado y todo avanza al mismo tiempo.
Si este tema te generó más preguntas que respuestas, eso es buena señal: la ingeniería aeroespacial es un campo donde siempre hay algo nuevo por descubrir. En este sitio web encontrarás más contenido sobre las disciplinas y los proyectos que están transformando la forma en que la humanidad entiende y habita el espacio.
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