
La relación de derivación bypass, conocida por sus siglas en inglés BPR, es el cociente entre el flujo de aire que rodea el núcleo de un motor a reacción y el que realmente entra en él para combustionarse. Este valor determina en gran medida la eficiencia, el consumo y el nivel de ruido del motor. Cuanto más alto es el BPR, más económico y silencioso resulta el propulsor, algo crítico en la aviación comercial actual.

Definición de relación de derivación bypass
La relación de derivación bypass, expresada habitualmente con las siglas BPR (del inglés Bypass Ratio), es un parámetro fundamental en los motores turbofán. Indica la proporción entre el caudal de aire que circula por el canal exterior del motor, sin entrar al núcleo de combustión, y el caudal que sí atraviesa ese núcleo. En términos simples: cuántas veces más aire «evita» la cámara de combustión respecto al que la alimenta.
Este concepto nació con la evolución de los motores a reacción durante la segunda mitad del siglo XX. Los ingenieros descubrieron que no todo el empuje necesita generarse quemando combustible: acelerar grandes volúmenes de aire con el fan (el ventilador delantero de gran diámetro) resultaba más eficiente que incrementar la temperatura y la velocidad del chorro de gases en el núcleo. Así surgió el turbofán moderno, definido en gran medida por su BPR.
¿Qué significa el término bypass en un motor a reacción?
En aeronáutica, bypass significa literalmente «desviar» o «evitar». En el contexto de los motores a reacción, se refiere al flujo de aire que el fan aspira pero que no entra al núcleo del motor —es decir, no pasa por el compresor, la cámara de combustión ni la turbina—. Este aire frío fluye por un canal anular exterior que rodea al núcleo y se expulsa directamente hacia atrás, generando empuje de manera eficiente y sin necesidad de combustión adicional.
El concepto es importante porque rompe con la idea de que todo el empuje de un motor a reacción proviene de quemar combustible. En un turbofán de alto bypass, entre el 70 % y el 80 % del empuje total lo produce el flujo de aire derivado, no la combustión en sí. Eso explica por qué estos motores son tan eficientes y económicos en las rutas de largo recorrido.
¿Cómo se expresa y calcula la relación de derivación?
La relación de derivación bypass se calcula dividiendo el caudal másico de aire que circula por el canal exterior entre el caudal que entra al núcleo del motor. Ambos se expresan en kilogramos por segundo. La fórmula es directa: BPR = ṁ bypass / ṁ núcleo. Si un motor mueve 300 kg/s por el canal bypass y 25 kg/s por el núcleo, su BPR es 12, lo que lo clasifica como un motor de bypass muy alto.
Este número no es arbitrario: los fabricantes lo optimizan según la misión de la aeronave. Un BPR alto requiere un fan de gran diámetro, lo que implica una góndola más ancha y un mayor peso estructural. Por eso, el diseño del motor siempre busca un equilibrio entre BPR, peso, resistencia aerodinámica y empuje neto disponible según el perfil de vuelo para el que se construye la aeronave.
¿Por qué importa la relación de derivación en la aviación?
La relación BPR es uno de los parámetros que más influye en el rendimiento global de una aeronave. Determina directamente cuánto combustible consume el motor por unidad de empuje generada, cuánto ruido produce durante el despegue y el aterrizaje, y cómo se comporta a distintas altitudes y velocidades. Para una aerolínea, esto se traduce en costes operativos, cumplimiento de normativas de emisiones y niveles de ruido en los aeropuertos, todo regulado por organismos como la OACI.
Desde el punto de vista del diseño, la elección del BPR influye en la arquitectura completa del avión: el diámetro del motor, la altura del tren de aterrizaje, la posición de las góndolas bajo el ala o en la cola y la capacidad de generar empuje inverso. Por eso, definir el bypass ratio es una de las primeras decisiones en el proceso de diseño propulsivo, antes de dimensionar los componentes internos del motor. Si quieres profundizar en cómo estas decisiones afectan a la estructura de la célula, la relación entre largueros y costillas de un ala te dará una perspectiva complementaria muy útil.
Tipos de motores según su relación de derivación
No todos los motores a reacción funcionan con el mismo bypass. La clasificación en función del BPR refleja directamente para qué misión fue diseñado cada propulsor: desde el transporte de pasajeros en rutas transoceánicas hasta el combate aéreo de alta velocidad. A continuación se describen las tres categorías principales.
Motores de bajo bypass (bajo BPR)
Los motores de bajo bypass tienen un BPR típicamente inferior a 2, y en algunos diseños militares con poscombustor se acerca a 0,3. Su prioridad es la velocidad y la capacidad de vuelo supersónico, no la eficiencia de combustible. El núcleo del motor trabaja con gran intensidad, y el poscombustor inyecta combustible adicional en los gases de escape para aumentar el empuje de forma temporal durante el despegue, el combate o la aceleración supersónica. Los aviones de combate como el F-16 o el Eurofighter Typhoon usan este tipo de propulsor.
Motores de alto bypass (alto BPR)
Con un BPR entre 5 y 12, los motores de alto bypass dominan la aviación comercial moderna. El fan de gran diámetro mueve enormes volúmenes de aire a baja velocidad, lo que genera un empuje muy eficiente con un consumo específico de combustible reducido. Modelos como el CFM LEAP, el GE90 o el Rolls-Royce Trent 1000 pertenecen a esta categoría y equipan a los aviones de pasajeros más usados del mundo, desde el Boeing 737 MAX hasta el Airbus A350.
Motores de bypass ultraalto (UHBR)
La frontera tecnológica actual la ocupan los motores UHBR (Ultra High Bypass Ratio), con valores de BPR superiores a 12 y en investigación hacia 16 o 18. Para alcanzar estos valores sin que el fan sea inmanejablemente grande, se introducen cajas de engranajes entre el fan y la turbina de baja presión, permitiendo que cada componente gire a su velocidad óptima. El CFM RISE y el Pratt & Whitney GTF Advantage son ejemplos de esta tendencia, que busca reducir el consumo de combustible entre un 15 % y un 20 % respecto a las generaciones anteriores.
Relación de derivación y eficiencia del motor
La relación entre el BPR y la eficiencia del motor no es casual: responde a principios físicos concretos. Mover una gran masa de aire a poca velocidad adicional requiere menos energía que mover poca masa a una velocidad muy alta para generar el mismo empuje. Esa idea, resumida en el principio de cantidad de movimiento, es la razón por la que aumentar el bypass ratio es una de las vías más directas para mejorar la eficiencia propulsiva de un motor a reacción.
Consumo de combustible y empuje específico
El consumo específico de combustible (TSFC) mide cuánto combustible necesita un motor para generar una unidad de empuje por unidad de tiempo. A mayor BPR, menor TSFC, lo que significa que el motor obtiene más empuje por cada kilogramo de combustible quemado. Esta relación es especialmente relevante en vuelos de crucero a alta altitud, donde el motor opera durante horas y cualquier mejora en eficiencia se traduce en un ahorro significativo de combustible y, por tanto, de emisiones de CO₂.
Nivel de ruido y emisiones
El ruido de un motor a reacción está directamente ligado a la velocidad del chorro de gases que expulsa. Un bypass alto implica que la mayor parte del empuje proviene de un chorro de aire frío y lento, lo que reduce drásticamente el ruido percibido en tierra. Este factor es determinante para que los aeropuertos en zonas urbanas puedan operar sin superar los límites establecidos por la norma OACI Anexo 16. Los turbofanes de alto BPR son entre 20 y 30 dB más silenciosos que los turborreactores puros de hace cinco décadas.
¿Cómo afecta la relación de bypass al diseño de la aeronave?
Un BPR alto exige un fan de mayor diámetro, y eso tiene consecuencias directas sobre el diseño de la célula. La góndola que aloja el motor debe ser más grande, lo que aumenta la resistencia aerodinámica si no se gestiona bien su integración bajo el ala. La altura del tren de aterrizaje debe aumentar proporcionalmente para que las góndolas no rocen el suelo durante la rotación en el despegue, algo que condicionó el rediseño del Boeing 737 MAX respecto a versiones anteriores del 737.
Además, la posición del motor en la aeronave cambia según el bypass. Los turbofanes de muy alto BPR con fan de gran diámetro suelen instalarse bajo el ala en configuración delantera, mientras que los de bajo bypass, más compactos, permiten instalaciones en la cola o integradas en el fuselaje. Este condicionante hace que la elección del BPR sea inseparable del concepto global de la aeronave, vinculando propulsión, aerodinámica y estructura desde las primeras fases del diseño. El control de todas estas variables forma parte del trabajo cotidiano dentro de la ingeniería aeronáutica.
Relación de bypass en los motores modernos más usados
Los motores que equipan a los aviones comerciales más comunes del mundo tienen BPR que oscilan entre 5 y 13, dependiendo de la generación tecnológica y del tipo de aeronave. Conocer estos valores ayuda a contextualizar cómo ha evolucionado la tecnología propulsiva en las últimas décadas y hacia dónde apunta la siguiente generación. El sistema FADEC de un motor es precisamente el encargado de gestionar y optimizar en tiempo real estos parámetros de funcionamiento, incluida la regulación del flujo a través del fan.
La tendencia es clara: cada nueva generación de motores comerciales eleva el BPR respecto a la anterior. El salto del CFM56 (BPR ~5) al LEAP (BPR ~9) ya supuso una mejora de alrededor del 15 % en consumo. Los motores de siguiente generación, como el CFM RISE con arquitectura de rotor abierto, aspiran a superar BPR de 15 eliminando la góndola convencional y exponiendo directamente el fan al flujo de aire libre, lo que abre una nueva etapa en la propulsión aeronáutica civil.
Preguntas frecuentes
¿Qué relación de bypass tienen los motores comerciales actuales?
Los motores que equipan los aviones de pasajeros más comunes del mundo en la actualidad tienen BPR que oscilan entre 5 y 12,5. Los modelos más modernos, como el Pratt & Whitney PW1100G que equipa al Airbus A320neo, alcanzan un BPR de 12,5, mientras que generaciones anteriores como el CFM56 rondaban el 5 o el 6. Esta diferencia se traduce directamente en un consumo de combustible notablemente menor y en niveles de ruido más reducidos en los nuevos propulsores respecto a sus predecesores.
¿Un BPR más alto siempre significa mayor eficiencia?
En términos generales, sí, pero con matices importantes. Un BPR más alto mejora la eficiencia propulsiva a velocidades de crucero subsónicas, que son las habituales en la aviación comercial. Sin embargo, a medida que la velocidad de vuelo aumenta hacia el régimen supersónico, las ventajas del bypass alto desaparecen e incluso se convierten en penalización, porque el fan de gran diámetro genera mucha resistencia aerodinámica. Por eso los aviones de alta velocidad siempre usan motores de bajo bypass, y aumentar el BPR indefinidamente no es una solución universal válida para cualquier misión.
¿Cuál es la diferencia entre un turbofán y un turborreactor en cuanto al BPR?
Un turborreactor puro tiene un BPR igual a cero: todo el aire que entra al motor pasa por el núcleo, se comprime, se mezcla con combustible, se quema y se expulsa como chorro de gases calientes. Un turbofán, en cambio, añade un fan delantero que desvía una parte de ese aire por un canal exterior sin quemarla, con lo que su BPR es siempre mayor que cero. Cuanto más alto es ese valor, más se aleja el turbofán del turborreactor en términos de principio de funcionamiento, eficiencia en régimen subsónico y nivel de ruido generado.
¿Qué es el fan en un motor turbofán y qué papel juega en el bypass?
El fan es el gran ventilador situado en la entrada del motor, bien visible como el conjunto de aspas de gran diámetro que se aprecia al subir a un avión comercial. Su función es aspirar y acelerar grandes cantidades de aire. Una parte de ese aire entra al núcleo del motor para el proceso de combustión, pero la mayor parte, el flujo bypass, es simplemente acelerada y expulsada hacia atrás por el canal exterior. El fan es, por tanto, el componente que hace posible el concepto de bypass y el que define directamente el valor del BPR según su tamaño y diseño aerodinámico.
¿Por qué los aviones de combate tienen un bypass bajo?
Los cazas y aviones de combate necesitan operar a velocidades muy altas, incluyendo el régimen supersónico, y requieren una respuesta rápida del motor ante cambios bruscos en la demanda de empuje durante las maniobras. Un BPR bajo permite que el motor sea más compacto, con menos resistencia aerodinámica, y que el núcleo trabaje a muy alta temperatura e intensidad para generar grandes picos de empuje en poco tiempo. Además, muchos aviones militares usan poscombustores que inyectan combustible en los gases de escape, algo que solo es eficaz con un flujo de núcleo predominante y un bypass reducido.
¿Qué motores usan un bypass ultraalto (UHBR)?
Los motores UHBR son en gran parte tecnología de nueva generación, aún en desarrollo o en las primeras fases de entrada en servicio. El Pratt & Whitney GTF Advantage, con BPR de alrededor de 12,5, está ya en operación en varios aviones regionales y de pasillo único. El CFM RISE, con arquitectura de rotor abierto y BPR proyectado superior a 15, está en desarrollo y se prevé que entre en servicio hacia finales de la década de 2030. Estos propulsores representan la respuesta de la industria aeronáutica a los objetivos de reducción de emisiones marcados por la aviación civil internacional para 2050.
¿Cómo influye la relación de bypass en el mantenimiento del motor?
Un BPR más alto implica un fan de mayor diámetro con más aspas, lo que añade complejidad al mantenimiento de ese componente específico. Sin embargo, el núcleo del motor trabaja a temperaturas y presiones más moderadas que en un motor de bajo bypass equivalente en empuje, lo que generalmente alarga los intervalos de revisión del núcleo y reduce el desgaste de los componentes de alta presión. El equilibrio global es favorable: los motores de alto BPR suelen tener menores costes de mantenimiento por hora de vuelo, lo que es un factor clave en la elección de propulsores por parte de las aerolíneas.

Conclusión
La relación de derivación bypass no es solo un número en la ficha técnica de un motor: es el parámetro que define cómo un propulsor equilibra eficiencia, velocidad, ruido y consumo. Entender el BPR te permite comprender por qué los aviones comerciales actuales son radicalmente más económicos y silenciosos que los de hace cincuenta años, y hacia dónde apunta la siguiente generación de motores aeronáuticos.
A lo largo de este artículo has visto cómo se calcula el BPR, qué diferencia a los motores de bajo, alto y ultraalto bypass, y cómo ese valor afecta desde el consumo de combustible hasta la altura del tren de aterrizaje. Estos conceptos no son solo teóricos: los aplicas en cuanto analizas el diseño de cualquier aeronave real, desde un caza supersónico hasta un avión de pasajeros de largo recorrido.
Si este tema te ha resultado útil, en este sitio web encontrarás muchos más contenidos relacionados con propulsión, aerodinámica y estructura aeronáutica que te ayudarán a construir una base técnica sólida, paso a paso y con la misma claridad que has encontrado aquí.
Sigue aprendiendo:

Tipos de motores aeronáuticos

¿Qué es el sistema FADEC de un motor?

El sistema de aterrizaje ILS

¿Qué son los alerones y cómo controlan el vuelo?

La entrada en pérdida de un avión: ¿Por qué ocurre?

Diferencia entre alerones y spoilers en un avión

El sistema hidráulico de aeronaves

